Una mujer que hizo historia en la insurgencia

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Todo Grito de Independencia envía un mensaje político e ideológico. Así ha sido y así será.

Es parte de la lucha por la narrativa histórica en todos los países. Obvio, México, un país repleto de controversias y contradicciones entre el pasado y el presente, no es la excepción.

Sí, la historia, el relato de una nación, siempre se encuentra a debate entre los grupos de poder, los que lo ejercen y los que lo buscan.

En el tiempo de las mujeres y en la época de la Cuarta Transformación, desde el balcón de Palacio Nacional se manda un mensaje en cada celebración del movimiento revolucionario de Independencia, el que surgió en 1810.

Son los tiempos de la equidad de género y, por tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum citó, por igual, a 4 hombres y 4 mujeres que participaron en la lucha por la Independencia de México: Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz Téllez Girón, José María Morelos y Pavón, Leona Vicario, Vicente Guerrero, Gertudris Bocanegra, Guadalupe Victoria y… Antonia Nava.

Por vez primera, el nombre de Antonia Nava fue mencionado en la tradicional ceremonia del Grito de Independencia desde el balcón presidencial.

Antonia Nava fue conocida como ‘La Generala’. Sí, ‘Generala’, con ‘A’… aunque se enojen los derechosos que andan por ahí.

Nació en Tixtla en 1779. Era aguerrida y combativa, una típica mujer de la Tierra Caliente, ahí donde se han generado guerrillas contra el autoritarismo en distintas épocas.

Era un orgullo del mestizaje que se dio en este país: de ojos claros y pelo negro y crespo, proveniente de algún pasado afroamericano. Esa mezcla tenía una raíz adicional: sus abuelos fueron nahuas, un pueblo originario cuya lengua, el náhuatl, se extendió por casi toda Mesoamérica.

Antes de luchar junto a Vicente Guerrero, Antonia Nava se sumó, junto con su esposo Nicolás Catalán, al ejército insurgente que encabezó el visionario cura José María Morelos y Pavón.

Incluso, fue testigo de las primeras reuniones del Congreso instalado en Chilpancingo y de la proclamación del Acta de Independencia de la Nación Americana. Corría el año de 1813 y Morelos era el líder indiscutible de la insurgencia.

Cinco años después, en 1818, su esposo Nicolás Catalán, para entonces coronel e integrante del primer círculo militar de Vicente Guerrero, murió en combate.

Cuando México ya era un país independiente, en 1822, ‘La Generala’ falleció a causa de las heridas que sufrió en una de las últimas refriegas contra las fuerzas realistas.

Como suele suceder, a un hombre se le recuerda por lo que hizo, mientras a la mujer se le relega, no se le da un lugar en el relato histórico.

Ejemplo de ello es el propio Nicolás Catalán: su apellido lo lleva el municipio de Coyuca de Catalán, en el estado de Guerrero, en honor al coronel de la insurgencia. Otro pueblo, Jalaca, que forma parte del municipio de Chilpancingo de los Allende, Guerrero, también lleva el apellido Catalán en recuerdo del insurgente.

¿Y Antonia Nava? Ninguna población lleva su nombre. Pocos libros la recuerdan. Sobre ella, existe un breve pero sustancial e interesante capítulo en el libro ‘Adictas a la Insurgencia’, de la historiadora Celia del Palacio, del que esta columna ha tomado los datos esenciales de la vida de ‘La Generala’.

Por esa razón, la inclusión de Antonia Nava en el Grito de Independencia es bienvenida en el tiempo de las mujeres y en merecido reconocimiento a su contribución a favor de la soberanía nacional.

Fue una decisión acertada de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Lo que no fue acertado es haber dejado fuera del ‘Grito de Independencia’ al cerebro de la conspiración insurgente: Ignacio José de Allende y Unzaga.

El militar novohispano es, es sin lugar a dudas, un héroe nacional. Es un símbolo de la lucha de independencia.

De hecho, Ignacio Allende fue quien invitó al carismático cura Miguel Hidalgo y Costilla a participar en las reuniones secretas y en la rebelión contra las autoridades del Virreinato.

Con el paso de los meses y de la cruenta guerra, esa relación entre Allende e Hidalgo se fracturó, se quebrantó.

No mencionar el nombre de Ignacio Allende en la tradicional y nacionalista ceremonia del Grito de Independencia es un sacrilegio. Por ser un personaje clave en ese movimiento revolucionario, el nombre de Ignacio Allende siempre debe ser recordado. Esperemos que ese error sea corregido en el futuro.

Entendemos, por supuesto, que la paridad de género se imponga en estos tiempos, pero ciertos héroes de la patria deben permanecer en la narrativa que se dicta desde el balcón presidencial y que es aclamada por la multitud.

EL GOBERNADOR GRITA: ¡¡¡VIVA MÉXICO!!! ¡¡¡VIVA TAMAULIPAS!!!

‘El Grito de Independencia’ se celebró, tal como lo dicta la tradición, en la capital del estado, Ciudad Victoria, en el pórtico del Palacio de Gobierno, en una ceremonia encabezada por el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya.

El festejo convocó a miles de victorenses que gritaron ¡Viva México! junto al mandatario estatal.

A la celebración asistieron los representantes de los otros dos Poderes republicanos, Humberto Prieto, presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado; y Tania Contreras, magistrada presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.

También estuvieron los senadores tamaulipecos Olga Sosa y José Ramón Gómez Leal, así como el alcalde de Victoria, Lalo Gattás. La presencia de los tres fue sumamente significativa.

Claro, los integrantes del gabinete formaron parte de la primera línea, entre ellas, una cada vez más sonriente Ninfa Cantú Deándar, secretaria de Economía; y la siempre participativa Silvia Casas, de Bienestar.

Por cierto, el gobernador Américo Villarreal citó con todo merecimiento el nombre de la insurgente tamaulipeca Isadora Ovalle, una heroína del movimiento insurgente -participó como informante y proveedora de armas- en las tierras del entonces Nuevo Santander. Buen punto.

LOS ‘GRITOS DE INDEPENDENCIA’ EN EL SÓLIDO SUR DE TAMAULIPAS

Tampico se cocina aparte a la hora de la principal celebración patria, el Grito de Independencia. Esa es la verdad.

La organización previa, el convivio colectivo, la convocatoria multitudinaria, la instalación de puestos que ofrecen comida y productos típicos en la Plaza de Armas, la efectiva iluminación del Palacio Municipal, el gran espectáculo de fuegos pirotécnicos… en resumen, una fiesta.

El evento nacionalista de este año en tierras jaibas fue más que exitoso: más de 20 mil ciudadanos asistieron a la ceremonia en la que la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya dio el tradicional Grito.

Su grito incluyó un ¡Viva la soberanía nacional!… un grito que retumbó en el momento indicado.

Se reitera: la organización fue plena, se cuidó cada detalle y la gente se fue muy contenta.

Ese es el estilo de gestión de Mónica.

En Ciudad Madero, Erasmo González encabezó el acto con los gritos que citó a los héroes de la patria. A Erasmo le faltó citar más nombres de heroínas del movimiento de Independencia y, además, debe dejar de mencionar que Josefa Ortiz tenía como dueño a su marido, el corregidor de apellido Domínguez. Debe recordar que es el tiempo de las mujeres.

A su lado, estuvo su familia y las autoridades navales y militares, así como algunos integrantes de su gobierno.

Mientras, en Altamira, Armando Martínez dio su quinto Grito de Independencia y festejó el 216 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia junto a miles de ciudadanos que llegaron a la plaza principal.

Antes, el alcalde de Altamira estuvo en Villa Cuauhtémoc, donde acompañado de su esposa Rossy Luque, gritó los ¡Vivas! respectivos.

Al igual que Erasmo, Armando Martínez también debe incluir más nombres de mujeres que dieron todo, incluida su vida, al movimiento insurgente. Se reitera: es el tiempo de las mujeres.

En los tres municipios del sólido sur tamaulipeco, se presentaron espectáculos musicales del gusto de los miles de asistentes. La fiesta patria se vivió al máximo. En ese sentido, bien por los tres.

Y PARA CERRAR…

Ojo, mucho ojo: los gobernadores están teniendo no solo voz, sino voto en la selección de los candidatos de Morena a las gubernaturas que estarán en juego en 2027. Esa es la tendencia inicial.

Eso significa que esos gobernadores serán los responsables del resultado electoral en sus estados.

También significa un cambio en las reglas de las sucesiones estatales en los tiempos del segundo piso de la Cuarta Transformación. ¿Qué tal?

Abundaremos en el análisis…

Claudia Sheinbaum, presidenta de México. Segundo ‘Grito de Independencia’. Mencionó, con merecimiento, a ‘La Generala’, pero olvidó a Ignacio Allende, cerebro de la rebelión.
Américo Villarreal Anaya, gobernador de Tamaulipas, ondea la bandera tras el Grito de Independencia.
Mónica Villarreal, alcaldesa de Tampico. Exitosa organización de la ceremonia del Grito de Independencia en el puerto jaibo.
Grito de Independencia en Ciudad Madero: balcón repleto. El alcalde Erasmo González encabezó la ceremonia patria.
Armando Martínez, presidente municipal de Altamira. Quinto grito del 15 de septiembre. También estuvo en Villa Cuauhtémoc. El próximo lunes inaugura el CIMA.

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