Harfuch, ¿candidato del Verde en 2030?

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En el reparto de las candidaturas de la 4T a las gubernaturas que estarán en disputa en la elección de 2027 un partido de la coalición resultó sumamente beneficiado: el Verde.

Con una votación de 8.3 por ciento en el proceso electoral de 2024 (su máximo histórico), el Tucán obtuvo prácticamente la cuarta parte del pastel que se repartió: 4 candidaturas de 16.

Nada mal para un partido político que en realidad opera como una empresa.

Estas son las cuatro nominaciones para la organización que se dice ecologista: Jasmine Bugarín, en Nayarit; Manuel Alejandro Cota, en Baja California Sur; Eugenio ‘Gino’ Segura, en Quintana Roo; y Cruz Pérez Cuéllar, en Chihuahua.

La cereza en el pastel fue donde la coalición no se concretó: San Luis Potosí.

En tierras potosinas, Morena cedió completamente: designó a un burócrata, a un virtual desconocido como ‘coordinador’ en franca señal de que, en los hechos, renuncia a la competencia y respeta al dueño de la plaza.

Todos lo saben, en San Luis Potosí el Partido Verde ya tiene candidata a la gubernatura: la senadora Ruth González Silva, esposa del actual gobernador Ricardo ‘El Pollo’ Gallardo.

Además, en esos cinco estados, las encuestas y las circunstancias políticas electorales pintan a favor de la Cuarta Transformación y, por ende, del Partido Verde.

Por tanto, el Tucán podría amanecer el lunes 7 de junio del próximo año con cinco gubernaturas en sus manos. Repito: cinco gubernaturas.

Cierto, el Partido Verde consolidó su poder de negociación y aprovechó -aparentemente- los temores de Morena de perder tanto la mayoría calificada en la Cámara de Diputados como en varias gubernaturas en los estados.

Sin embargo, algo no cuadra para que la dirigencia nacional de Morena haya cedido tanto terreno ante el Partido Verde.

Si el Verde se ha mantenido como un partido de un dígito en las elecciones federales, ¿por qué los dirigentes morenistas le concedieron cinco virtuales gubernaturas?

Se reitera: algo no cuadra, algo no encaja con la realidad política. Vaya, no tiene sentido darle tanto juego a un partido que siempre ha sido visto como una organización oportunista. No hay lógica.

Al menos que… el color verde tenga que utilizarse en caso de emergencia en el futuro como una carta electoral para transitar ante el acecho de los gringos y las presiones ejercidas desde el rancho chiapaneco/tabasqueño.

¿Será acaso que existe la intención desde Palacio Nacional de inflar al Partido Verde para otorgarle la candidatura presidencial de la coalición en la elección de 2030?

¿Omar García Harfuch sería el candidato del Partido Verde en la próxima contienda por la presidencia de México?

Lo que sucedió en 2024 en la Ciudad de México sirve de antecedente y de contexto: Omar García Harfuch ganó y por mucho la encuesta de Morena, pero… los radicales de la izquierda chilanga (y, por supuesto, el presidente Andrés Manuel López Obrador) se opusieron a su postulación y, finalmente, la candidatura fue para Clara Brugada, actual jefa de gobierno de la capital del país.

Tal vez esa sea la razón de fondo por la cual el Partido Verde se quedó con un buen número de candidaturas en su coalición con Morena a pesar de que su promedio electoral nunca ha llegado a los dos dígitos en el escenario nacional.

Es probable que alguien con mucho poder e influencia quiera inflar y darle mayor juego al Partido Verde… a tal grado que el Tucán llegue con tanta fuerza a la elección presidencial de 2030 y, finalmente, proponga al candidato de la 4T a la silla del Águila.

Jaque mate.

LA DERECHA GANA EN BRASIL CON EL CLAN BOLSONARO

La ola conservadora que arrasa en América Latina llegó a Brasil.

Una ola derechista impulsada y financiada desde la Casa Blanca, por la administración Trump.

Aunque el resultado de la elección presidencial de ayer en Brasil no arrojó un ganador con el 50 más uno de los votos, ya dejó una tendencia que parece imposible de frenar en la segunda vuelta: Flávio Bolsonaro será el próximo presidente de la Tierra de la Santa Cruz, como fue bautizado ese inmenso territorio por los conquistadores portugueses.

Como suele suceder, una serie de factores confluyen para el regreso del Clan Bolsonaro a la presidencia brasileña, entre ellos, por supuesto, la intervención gringa.

Ese es un factor que influyó muchísimo en el resultado dominical, para algunos sorpresivo.

Sin embargo, existe otro factor que la propia izquierda latinoamericana no quiere reconocer: el Partido de los Trabajadores no generó nuevos cuadros, no impulsó a una nueva generación política que tomara la estafeta para competir en las urnas.

Lula Da Silva está a punto de cumplir 81 años de edad el próximo 27 de octubre.

Sobre la espalda de Lula recaen 7 elecciones presidenciales en Brasil.

Las tres primeras elecciones las perdió: en 1989, en 1994 y en 1998.

Después, así es la democracia, llegaron las victorias: en 2002 y 2006, cuando logró la reelección.

Luego vinieron tiempos turbios, oscuros: una investigación sobre una extensa red de sobornos y desvío de recursos públicos de la empresa petrolera estatal Petrobas lo mandó a la cárcel por poco más de 19 meses. Tras las rejas, Lula estuvo del 7 de abril de 2018 al 8 de noviembre de 2019.

Esa aprehensión lo imposibilitó que compitiera en la elección presidencial de 2018, cuando Jair Bolsonaro, padre de Flávio Bolsonaro, ganó la presidencia de Brasil.

Como el ave fénix, Lula Da Silva se levantó de las cenizas y regresó a la escena política para ganar la presidencia nuevamente en 2022.

Ahora, una vez más, con el desgaste que provoca la toma de decisiones, volvió a las urnas.

El resultado no fue el que esperaba: Flávio Bolsonaro lo aventajó por casi dos puntos porcentuales, lo que se traduce en más de 2 millones de votos.

Esa ventaja parece una distancia imposible de acortar y rebasar para Lula Da Silva de acuerdo con todos los especialistas de la política brasileña.

Por tanto, el Clan Bolsonaro volverá al poder… con un Donald Trump feliz y contento por la victoria en Brasil.

Ante ese panorama, solo resta plantear una pregunta: ¿Qué sucederá en México en la elección intermedia federal del próximo año?

LA UAT ALCANZA UNA MATRÍCULA HISTÓRICA GRACIAS AL CLIMA DE SEGURIDAD: CASI 45 MIL ESTUDIANTES

El clima de seguridad, la certidumbre y el desarrollo que registra Tamaulipas son factores que han permitido que la UAT alcance una matrícula histórica: casi 45 mil estudiantes.

Dámaso Anaya Alvarado, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, reconoció los avances obtenidos por el gobierno del doctor Américo Villarreal en el rubro de la seguridad pública.

La existencia de una tranquilidad social no solo beneficia a la ciudadanía, sino que genera el entorno necesario para que la UAT continúe creciendo y redoblando esfuerzos para contar con más jóvenes en las aulas, señaló el rector.

Textual, Dámaso Anaya dijo: ‘Estamos muy contentos de ver cómo el estado avanza. Hoy la sociedad tiene plena confianza en nosotros y busca ingresar a nuestras aulas. Este crecimiento es posible gracias al trabajo que viene haciendo el gobernador y a que la Universidad se encuentra tranquila’.

El rector destacó visión estratégica del gobernador en proyectos de gran impacto, como el impulso a los puertos marítimos, el desarrollo del puerto seco y sectores de gran crecimiento como el turístico, en los cuales la UAT participa activamente desde el ámbito académico y de investigación.

La verdad es que existe una gran y estrecha colaboración entre la universidad y el gobierno estatal, una interacción que beneficia el desarrollo de la entidad.

Y PARA CERRAR…

¡¡¡Ah, Chihuahua!!!…

Aunque el CEN de Morena todavía no lanza la convocatoria para el registro de los aspirantes a las coordinaciones de la defensa de la transformación y la soberanía a las presidencias municipales, la senadora con licencia Andrea Chávez ya recibió su nombramiento o virtual candidatura a la alcaldía de Ciudad Juárez. ¿Qué tal?

Por lo visto había prisa por tranquilizar a Andrea Chávez tras la designación de Cruz Pérez Cuéllar como candidato de la 4T a la gubernatura de Chihuahua.

Donde ‘la operación cicatriz’ morenista va con retraso es en Nuevo León, donde ‘La Tía Tatis’ nomás no acepta que Clara Luz Flores sea la candidata a la gubernatura… y no la acepta porque sabe, como todos lo sabemos, que va a perder.

Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública, y Manuel Velasco Coello, líder del Partido Verde en la Cámara de Senadores.

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