Diálogo en el sexto piso de Rectoría

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Fueron alrededor de 30 minutos, un diálogo sostenido el viernes pasado en el sexto piso de la torre de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, una charla a solas entre el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, y el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila.

¿Qué temas platicaron? Eso solo ellos lo saben. Suponemos que se abordaron asuntos de la agenda nacional o tal vez gestiones pendientes ante el Poder Legislativo, es imposible precisar.

Tras esa media hora de conversación entre el gobernador y el líder del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de San Lázaro, se sumó a la reunión el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado.

Américo, Monreal y Dámaso estuvieron aproximadamente 15 minutos más en la oficina del sexto piso de la Rectoría de la máxima casa de estudios del estado.

Luego, los tres se trasladaron al Centro de Excelencia de la universidad para que el tres veces senador y cuatro veces diputado federal expusiera su conferencia magistral sobre la reforma al Poder Judicial y presentara su nuevo libro ‘Constitución del Pueblo de México, su actualidad y trayectoria’.

Bueno, en realidad presentó dos libros, ya que también recomendó la lectura de otra reciente publicación suya: ‘Breve Historia del Poder Judicial de la Federación’.

Ambos libros se pueden descargar de manera gratuita vía digital con un código de barras, aunque, a manera de broma, Ricardo Monreal dijo que si los compraban lo ayudaban, ya que como diputado federal gana la mitad de lo que percibía de sueldo como senador de la república.

Esta es la primera presentación que realiza del libro ‘Constitución del Pueblo de México’. La hizo a partir de una invitación hecha por el rector Dámaso Anaya Alvarado, con quien conversó semanas atrás en la Cámara de Diputados.

Las siguientes presentaciones del libro de Ricardo Monreal se llevarán a cabo en las universidades públicas y autónomas de Guerrero y Jalisco, con conferencias magistrales en Acapulco y Guadalajara.

Además, la afamada y prestigiada Editorial Porrúa también presentará el libro en los próximos días en la Ciudad de México.

Durante su ponencia en el Centro de Excelencia de la UAT de Ciudad Victoria, el líder de la bancada morenista abordó no sólo la reforma al Poder Judicial, sino las reformas constitucionales emprendidas desde el arranque del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador hasta la fecha, los primeros cinco meses de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

También hizo un breve relato de la historia de las Constituciones mexicanas: 1824, 1836 (la única con un marcado sello conservador), 1857, 1917 y, por supuesto, la actualidad, un marco constitucional renovado o, mejor dicho, transformado.

En ese contexto, destacó la trascendencia de las reformas de la Cuarta Transformación en el plano laboral, educativo, de la seguridad pública y, sobre todo, del bienestar social.

Al respecto, aportó un dato relevante que distingue a la 4T: el gobierno federal destina un billón de pesos a la política social en su presupuesto anual. Se reitera: un billón de pesos.

‘Es la política social más profunda de la historia’, resaltó Ricardo Monreal.

Para explicar de lo que se trata la Cuarta Transformación, el diputado federal recordó la invitación que le hizo Andrés Manuel López Obrador para constituir el Movimiento de Regeneración Nacional en 2011, antes de la elección presidencial de 2012.

El tabasqueño le dijo que iba a fundar Morena. El zacatecano le respondió que para qué, si ya existía el PRD.

López Obrador explicó el motivo de fondo: ‘Necesitamos construir un nuevo instrumento político. El objetivo es solo uno: transformar las instituciones‘.

Fue entonces que Ricardo Monreal entendió perfectamente lo que buscaba Andrés Manuel: iniciar un nuevo periodo de la vida republicana del país, una regeneración institucional de perfil nacionalista, defensora de la soberanía.

Ese es el origen de Morena: la transformación de las instituciones, la creación o, mejor dicho, la regeneración de un cuarto periodo de la nación.

Al concluir la ponencia, Américo, Monreal y Dámaso volvieron al edificio de Rectoría solo para despedirse. El líder de la Cámara de Diputados, acompañado de su amigo, el tampiqueño Rodolfo González Valderrama, coordinador de Comunicación Social en San Lázaro, debía tomar el vuelo de las cuatro de la tarde a la Ciudad de México.

Mientras, el gobernador y el rector se quedaron a comer y platicar en corto en la oficina del sexto piso de la Rectoría de la UAT.

 

EL CARNAVAL DEL SÓLIDO SUR CONVOCA A 22 MIL PERSONAS EN LA PLAYA DE MIRAMAR

Todas las expectativas quedaron rebasadas la tarde y noche de ayer en la Playa de Miramar con la celebración del Carnaval del Sólido Sur de Tamaulipas: más de 22 mil personas asistieron a la fiesta metropolitana.

Sin lugar a dudas, el máximo paseo turístico del estado es el lugar idóneo para un Carnaval, sobre todo, con un clima como el que se registró desde temprano: un cálido sol y un aire fresco nocturno frente al mar, preludio de la temporada primaveral.

El ambiente festivo contribuyó a una saludable derrama económica que benefició a los comerciantes de la playa.

Además de colorida participación de las docenas de las comparsas, la presencia de las actrices televisivas Mariana Ochoa, Michelle Vieth y Raquel Bigorra (de la que hoy -solo por hoy- hablaremos bien) dio relevancia a un carnaval que fue promovido en la Ciudad de México y en Monterrey, Nuevo León, con el objetivo de atraer turistas.

En la fiesta carnavalesca estuvo, por supuesto, el alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González Robledo, acompañado de su esposa Dunia Marón, así como de los presidentes municipales vecinos, Mónica Villarreal, de Tampico; y Armando Martínez, de Altamira.

Como lo ha estado a lo largo de toda esta celebración -desde su organización y promoción-, estuvo el secretario de Turismo, Benjamín Hernández Rodríguez, quien rendirá buenas cuentas con este evento al gobernador Américo Villarreal Anaya.

 

Y PARA CERRAR…

Durante su conferencia, entre tantas fechas y nombres, Ricardo Monreal cometió un solo y ligero error de corte histórico: no fue Bustamante, sino José Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos quien llegó a la presidencia de México, primero de manera interina (en lugar de Juan Álvarez) y, luego, por elección en 1857 y que, a finales de ese año, se daría un virtual autogolpe de Estado en alianza con las fuerzas conservadoras y, posteriormente, se arrepentiría y le pediría ayuda a Benito Juárez.

Ya era tarde. Dubitativo, preso de la confusión, tibio en todo momento y sin entender lo que estaba realmente en juego, Ignacio Comonfort se había quedado solo. Los conservadores, obvio, le dieron la espalda. Los liberales, molestos con la traición, lo rechazaron. Lo que vino fue la cruenta y sangrienta disputa por el rumbo de un intento de país: la Guerra de Reforma.

Al respecto, en el libro ‘Presidentes de México’, los historiadores José Manuel Villalpando y Alejandro Rosas escriben: ‘(Comonfort) no había tenido la sensibilidad política para entender que las diferencias entre liberales y conservadores eran irreconciliables. No era cuestión de buena voluntad, sino el enfrentamiento definitivo de dos proyectos de nación que buscaban un lugar en la historia’.

 

Al centro, el gobernador del estado, Américo Villarreal Anaya. A sus lados, Dámaso Anaya, rector de la UAT; y Ricardo Monreal, líder de la Cámara de Diputados. Los tres dialogaron en privado en la torre de Rectoría el viernes pasado.
El Carnaval del Sólido Sur fue un exitazo en la Playa de Miramar: más de 22 mil personas asistieron ayer a la fiesta.

 

 

 

 

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